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miércoles, junio 07, 2006

Cincuenta kilómetros

Para los que aún creen que el hombre es dueño y señor de la naturaleza y por tanto, puede modificarla a su antojo según sus caprichos...

Para los que piensen que los seres humanos estamos por encima del resto de animales, por encima de todo lo natural y lo vivo por nuestra capacidad para pensar, para sentir y para apreciar cosas como la propia existencia, el dolor, el amor o la belleza...

Para todos ellos...




Esto es lo que cincuenta kilómetros de relación con el ser humano pueden hacer de un elemento natural, o río en este caso.

Extraña concepción de la belleza tenemos, pues...

P.P. (Post-post XD): En principio la entrada iba a ser esto únicamente. Sin embargo, para que no todo sea negativo, aunque hacer algo bien a medias no pueda compensar meter la pata hasta el fondo, me veo obligada a añadir que, el mismo día que me acerqué acompañada de Devioren al lugar de la foto para hacerla y dar un paseo después, nos llevamos unas cuantas agradables sorpresas.

En primer lugar era pleno mes de mayo, y como reza la frase,"podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera". El campo estaba precioso, dentro de sus posibilidades. El río no olía todo lo mal que acostumbra (estuvimos unos diez minutos junto a aquel remanso y ninguna de las dos notamos signos de envenenamiento) pero lo más importante es que, unos quinientos metros río abajo, siguiendo un camino que discurre junto a este, empezamos a encontrarnos con algo que no esperabamos.

Repoblaciones. De tarays, de algarrobos, de higueras, de álamos...Pequeños individuos de la flora típica de ribera que luchaban por sobrevivir en aquel entorno algo agreste. Los plantones de higueras con sus hojas verdes, protegidas todavía con los cartones de protección que los repobladores habían puesto, los tarays ya asomando por encima de ellos buscando la luz que tanto adoran, los jóvenes álamos a orillas del río, cimbreandose en su fino y delicado tallo ya a centimetros si no metros sobre nuestras cabezas...

Las repoblaciones continuaron durante todo el trayecto que seguimos el río, rodeando la ciudad, hasta que tuvimos que dar la vuelta para volver. Imagino que siguen hasta salir del término municipal.

Tal vez fuera la luz del atardecer que todo lo embellece, o las ganas que tenía de salir de casa y respirar aire del campo aquella tarde, o el hecho de ver las flores silvestres, esas que parecen crecer en todas partes, a reventar de flores con las mariposas y las abejas aprovenchándose del tirón y revoloteando en torno a nosotras, mientras alguna loca golondrina parecía querer trazarnos la raya del pelo... pero el caso es que aquella imagen me llegó a algún lugar muy adentro y se guardó en mi memoria como algo de belleza excepcional.

O quizás lo bello fue la imagen que, como un espejismo, se superponia en mi mente a lo que veia en esos momentos. La pequeña semilla de esperanza que encontró fuerzas para seguir germinando aquella tarde.

¿Era posible que aquello saliera bien? ¿Podría yo dentro de diez, veinte, treinta años, volver a pasear por aquel camino y que los arboles me franquearan vivos y orgullosos el paso, que la corriente de agua llegará un poco más cerca de mis pies, no limpia y pura como en su nacimiento, pero al menos, ver algo más que mosquitos flotando en sus aguas?

Con nuestra presencia tan cerca, es imposible que un lugar sea igual que cuando está en plena naturaleza... pero puede ser que algún día ese símbolo de la degradación que causamos junto al que he nacido y me ha acompañado como una triste sombra toda la vida se convierta en un símbolo de esperanza por un futuro (lejano pero futuro, al fin y al cabo) que tal vez sea un poco mejor.

¿Es posible que hayamos hecho algo bien...?

Fotografía: Darja - Río Vinalopó en la fuente de Mariola

(Parque Natural de Sierra Mariola, nacimiento del río Vinalopó)

y a su paso por la localidad de Elda.

2 Comments:

Blogger El Jose said...

Les he preguntado a mis amiguetes del Centro de Documentación, que son de los verdes auténticos y no de boquilla (que los hay pocos), sobre este parque natural. Y a donde me han remitido me ha gustado bastante.

Lo realmente preocupante es el peligro de "incendios accidentales" que puedan ocurrir este verano, ya que a muchos contructores les gustaría hincar el diente por allí.

Por lo menos, según estos enlaces, hay gente que aún está dispuesta a plantar cara, como éstos:

http://www.ecologistasenaccion.org/article.php3?id_article=3520

O éstos otros:

http://www.fundacionatura.org/esp/projecte.htm#44

Es decir, que al menos esperanza hay... suponiendo que en diez, veinte o treinta años no se haga realidad el sueño de muchos especuladores de convertir el litoral mediterráneo en el equivalente a la Nueva York del sur de Europa. Es decir, que en este puñetero país se deje de tirar de ladrillo, cuyas consecuencias (buenas para unos, fatales para otros, sobre todo los que viven de construcción) aún están por ver. Yo, por si acaso, seguiré aprendiendo oficios e idiomas por si la cosa se pone fea... aunque dicen que se crearán 5000 empleos de instalador de paneles solares. ¿Aceptarán a lampistas en los cursos de formación?

En fin, que cuidado con los incendios este verano por allí, que hay mucho hijoputa suelto...

16/6/06 09:17  
Blogger Carlos said...

Me quedo con la frase: "podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera" Es un rayo de esperanza ante el ser humano ¿No?

Un saluo

3/7/06 12:38  

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