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domingo, septiembre 18, 2005

La batalla contra Ailanthus

Este precioso árbol que veis en la foto es nada más y nada menos que el famosísimo Ailanthus altissima, el cual algunos habéis oído hablar de él (en la prensa, en las noticias…), otros igual lo conocéis de vista y a otros el nombre os suena a chino (hum, un chiste fácil…)
Sea cual sea el caso, voy a introduciros un poco en lo que es la vida y milagros de este arbolillo, intentando no extenderme mucho con detalles o conocimientos botánicos que no están al alcance de todo el mundo, pero bueno, puesto que es un tema de bastante actualidad sobre todo en la zona del levante español y que además he tenido la oportunidad de tratar de primera mano, aquí tenéis a vuestra disposición el primer artículo de la sección de plantas.



1. En primera página


Como ya he comentado, Ailanthus altissima se ha convertido de la noche a la mañana en una verdadera estrella de la prensa, más tarde explicaré el motivo de tan alto honor. Pero antes, unos datos sobre nuestro árbol:

Ailanthus altissima, llamado ailanto o árbol del cielo, pertenece a la familia Simaroubaceae. Es el típico árbol todo terreno: se adapta a prácticamente cualquier tipo de suelo, tolera la sequía fácilmente y además crece a un ritmo bastante elevado, originando, en unos pocos años, una buena copa capaz de dar a cualquier parque, avenida o casa de campo, un toque de exuberante vegetación de aspecto tropical (por las grandes hojas verde intenso) y una amplia aunque débil sombra. Normalmente, y a pesar de su epíteto específico “altissima” no suele sobrepasar los 18 metros de altura.

El ailanto es originario de China (de ahí lo del chiste fácil…es malo, ya lo sé), y es una especie dioica; esto es, que posee individuos masculinos e individuos femeninos. Vamos, tal que un ser humano, un elefante o un escarabajo. Las flores del árbol masculino huelen mal, o eso dicen, pero las del árbol femenino, a pesar de ser en exceso abundantes para algunos gustos, desarrollan un fruto que es una de las características más representativas de las especie.


Esta sámara o semilla alada comienza verde, pero a medida que madura se va tornando de un bello y llamativo color rojizo, y esto, unido a la abundancia de frutos que desarrolla cada pie, nos da resultados como el de la foto del principio, en la que podemos ver un árbol de espeso follaje verde vivo que contrasta con algo que parecen flores rosas y amarillas cubriéndolo todo (en realidad ya sabéis que no son las flores, si no los frutos. Las flores del ailanto son blancas y pequeñas, no muy llamativas).

Este efecto es el que hace que, a ojos del ser humano, sea un árbol útil como elemento ornamental, tanto por su crecimiento rápido como por ser (es innegable) un árbol bonito. De tal modo que hoy día podemos encontrar ailantos en cualquier rincón del mundo, en parques, calles, campos, cementerios…y en muchos otros lugares donde, como vamos a ver, no es tan bienvenido.


2. El precio de la belleza

Esta manía del ser humano de rodearse de cosas bellas aunque a dichas cosas no les corresponda ese lugar es lo que ha originado la gran mayoría de problemas ambientales que existen en la actualidad, desde la extinción de especies hasta la desaparición de determinados ecosistemas.

Porque el bello ailanto no se quedó como un niño bueno en el lugar donde lo plantaron. Como todo ser vivo, su misión en la vida es reproducirse para extender sus características genéticas por cuanto espacio sea posible. Hay plantas que necesitan de cuidados, o que no toleran ciertas condiciones, de modo que no pueden extenderse. Pero hay otras, como el Ailanthus, que son llamadas plantas invasoras, os podéis imaginar por qué.

¿Qué quiere decir que una planta sea invasora? Bien, significa que dicha planta, como el ailanto, es capaz de soportar una gran variedad de condiciones y de crecer en una gran variedad de lugares, de manera que se extiende rápidamente por lugares que han sido degradados o modificados en un ecosistemas (como podría suponer, por ejemplo, el talud de una carretera).

Así, estas plantas se introducen en los ecosistemas naturales creando una serie de problemas bastante graves a la vegetación autóctona, desde la ocupación de su propio nicho o espacio hasta la transmisión de enfermedades a las que la plana invasora es inmune, pero las especies de la zona no. Todos hemos oído alguna vez cuánta gente murió en Centro y Sudamérica por meros resfriados que les contagiamos los europeos cuando llegamos allí como dueños y señores del mundo. Bien, es el mismo caso, para entendernos.

La fama del Ailanthus como planta invasora viene ya de años y de varias partes del mundo. Últimamente ha cobrado un elevado renombre aquí, en la Comunidad Valenciana, porque nuestro amigo ha osado interferirse en uno de los ecosistemas más importantes de la comunidad: El Carrascal de la Font Roja.


El Parque Natural de la Font Roja, o Fuente Roja, se encuentra al norte de la provincia de Alicante y se trata de una sierra de 1365 metros de altitud máxima en la cual se conserva uno de los últimos relictos de lo que era el bosque mediterráneo original, el carrascal (una carrasca es más o menos una encina en la Comunidad Valenciana).

Esta montaña, con su impresionante bosque mixto, fue nombrada parque natural en 1987, así que podéis imaginar la importancia que posee este reducido ecosistema que tristemente nos recuerda todo lo que se ha perdido. Qué queréis que os diga, el ailanto será todo lo bonito que la gente quiera, pero ni mil árboles de estos valen el precio de un rinconcito de este bosque mediterráneo.


Este es el caso que he conocido de primera mano y en el que he tenido el honor de trabajar, aunque sólo fuera durante una mañana. Desde hace un par de años, nuestro amigo Ailanthus se ha aprovechado del terreno que el talud de la carretera que asciende al parque ha dejado al descubierto para empezar a introducir sus raíces en las faldas de la montaña, originando una importante amenaza para el parque natural.

A la vista de esta situación, la Universidad de Alicante ha desarrollado una línea de investigación para la erradicación de esta especie invasora del parque, antes de que sea demasiado tarde.

Pero las cosas no son tan fáciles como parecen a la hora de luchar contra Ailanthus


3. ¡A las armas!

A algunos ecologistas les parece una salvajada que los científicos de la universidad vayan por ahí talando los ailantos que han crecido en el parque. Y la verdad, vale, es un ser vivo, no hace gracia. Pero me gustaría que estos ecologistas consideraran la cantidad de árboles que se talan al día solo para hacer más chalets para ricos. Más campos de golf. Los que se queman. Los que mueren por lluvia ácida o por falta de lluvia. Y no que consideraran los que se talan por proteger algo mucho más valioso. Que además, es madera que se utiliza.

Pero, si eso no es suficiente, me gustaría que estuvieran allí como estuve yo y sintieran esa sensación de “esta planta se está riendo de mí y de mis tijeras de podar” que tuve yo.

El ailanto desarrolla unas raíces verdaderamente potentes y que no mueren porque tú cortes el árbol que está creciendo, una, dos, tres veces. Por eso es tan difícil acabar con su expansión. Allí hay individuos separados varios metros que comparten un mismo sistema de raíces. Individuos que habían sido cortados hacía una semana o dos y ya estaban rebrotando. Individuos cortados el año anterior que ya contaban con arbolitos de más de un metro de altura.

Viendo esto, uno siente que es un poco inútil plantarte allí con tus podadoras y ponerte a cortar árbol por árbol día tras día. Pero también hay que tener un poco de fe, y los planteamientos de los investigadores tienen su lógica. Lo que se esta llevando a cabo actualmente en la Font Roja es, a parte de tomar datos de ciertos sectores de la población de Ailanthus con el fin de observar su evolución, es un plan de corte de dos veces al año, con el fin de agotar la raíz de la planta y que acabe muriendo, y además la aplicación de herbicidas, para evitar rebrotes en la medida de lo posible.

En realidad esto es un poco más complicado que lo que he explicado, pero creo que como información más fiable y mejor documentada que la que aparece en los periodicos es suficiente.

Además, esto empieza a hacerse pesado, ¿verdad? Bueno, sólo una cosa más, lo prometo.


4. La historia de siempre

Una vez más toca acarrear con las consecuencias de todas esas cosas que los seres humanos hacemos sin pensar, siempre sin pensar en qué puede pasar. Así que ahora nos toca una vez más remendar pobremente los rotos que hemos hecho en el delicado tejido del planeta.

La mayoría de veces estas soluciones chapuceras solo son eso, soluciones chapuceras, que, igual con mucha suerte, consiguen no agravar más el problema. Otras veces ni eso.

El caso de la invasión del Ailanthus altissima en la Font Roja es algo que aún está por solucionarse, y harán falta unos cuantos años para saber realmente si nuestro empeño por deshacer el entuerto ha servido de algo (si la gente se sigue empeñando en plantar ailantos en sus campos desde luego que no, pero en fin). Tal vez funcione y logre erradicarse de una vez a nuestro amigo y el parque quede a salvo (al menos de esta amenaza, porque muchas otras y más graves se ciernen sobre él, pero eso es otra historia).

O tal vez no funcione, y dentro de treinta años no exista ningún parque natural llamado El carrascal de la Font Roja y haya dejado de existir el bosque mediterraneo como tal en la provincia de Alicante.

Y en su lugar, existirá un exuberante bosque de Ailanthus altissima, de hojas verde tropical y semillas rosas y amarillas.

Al menos es un árbol bonito…

4 Comments:

Blogger Nemo said...

Bonito lugar. Suerte con esa guerra contra el Alianto. Un saludo:

Séptimo.

PD: para árboles chinos decorativos el Ginko Biloba, que en otoño adquiere unos colores amarillo pollito que son una pasada.

10/11/05 02:03  
Anonymous Fercho said...

Acabo de traerme unos en macetas y la verdad que sí, son carne de perro, se aguantaron dos días fuera de la tierra y un viaje de 1200 kilometros. Ahora no se qué voy a hacer si crecen mucho, porque por lo que acabo de leer si los llego a transplantar al parque va a ser un desastre!
Saludos desde Argentina

10/2/07 02:21  
Anonymous Anónimo said...

2285Salamanca, un pueblo pequeñin cerca de Vitigudino, Pozos de Hinojo para más señas. A buena fé en unos agujeros circulares alguién plantó dos árboles que crecían rápidos en la ribera del río....al paso de los años, he descubierto de forma casual al buscar qué tipo de árbol creía tan rápido y me daba su sombre tan agradable, pero éste año he notado el suelo algo levantado (hay dos ejemplares y uno tiene un tamaño importante), el segundo me lo cargo el próximo día que vaya y vuelvo a recolocar mi menta....GRACIAS POR EL ARTÍCULO. Manuel A

2/9/14 12:12  
Blogger Ram Ji said...

Vivo en Montserrat, Barcelona. Pueblo Castellbell i el Vilar. He podido comprobar realmente su inmediata expansión. Como cortar un arbol que llegaba a la terraza y en 2meses tenerlo que cortar otras 3. Sus semillas son incontrolables y dicho que de sus raizes también se propagan rapidisimos. Como leña también malillo, como madera para estructuras simples, está bien. Suerte en mantener el equilibrio autoctono.

11/1/15 23:55  

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